Naidel Ardila

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El síndrome de la impostora


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Elaborado por Naidel Ardila

Es muy interesante observar que entre más capaz es una persona, más suele dudar de ella misma, y es aún más sorprendente descubrir lo común que es para las mujeres subestimar sus capacidades.

El concepto del síndrome de la impostora fue definido por la Dra. Peggy Maquintoch, reconocida investigadora de Harvard. Ella explica, que muchas mujeres dudamos continuamente de estar haciendo “bien las cosas” y nos sentimos muy frágiles cuando recibimos un elogio.

¿Cuántas veces te has sentido incómoda por recibir un reconocimiento? ¿No te parece absurdo sentirte así? Este acto debería fortalecerte, no debilitarte.

Es como si en el fondo sintiéramos que hay algo equivocado en nosotras y entonces, la atención no va a la calidad de nuestros logros, sino la posibilidad de que haya algo malo en nosotras.

Hace algunos años tuve la fortuna de trabajar como directora de una preparatoria y todos los días veía como el síndrome de la impostora asechaba a mis estudiantes mujeres.
Comúnmente lo observé en tres escenarios:

1. Después de un examen: las mujeres solían dudar de haberlo contestado bien. No importaba cuánto habían estudiado o cuántos 100 sacaran, siempre dudaban de sus respuestas. En cambio los hombres confiaban más en sus respuestas.

2. Autoevaluaciones: las mujeres eran mucho más duras con ellas mismas y se evaluaban por debajo de sus resultados.

3. Logros: solía escuchar frases como “tuve suerte”, “me ayudaron”, pero jamás escuchaba un “Sí, lo hice muy bien, soy muy buena en lo que hago, soy una fregona”.

Así que la gran pregunta de ahora es ¿Cómo podemos salir de aquí, de este laberinto de sentirnos insuficientes?

La salida es fácil y compleja a la vez. Yo te invito a que cuando el síndrome de la impostora te amenace en hacerte sentir insegura y dudes de tus capacidades, cambies tu atención. En lugar de ponerla en tus errores, la redirijas a todo lo que sí haz logrado. Repítete una y otra vez, la frase “ERES SUFICIENTE”. ¡Vuélvela tu mantra hasta que te lo creas! Haz lo mismo con otras mujeres, siempre que puedas, fortalécelas, hazles ver todo lo que hacen BIEN y lo valioso que es.

Estoy segura que el día que las mujeres seamos capaces de reconocer el infinito potencial que existe dentro de nosotras, ese día seremos IMPARABLES y haremos magia.

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